El perdón

No hay muchos Dominantes que apliquen esto, aun cuando lo digan. Muy interesante.

Uno es lo que muestra

La lucha del dominante siempre ha sido contra sí mismo. Ni siquiera la dureza de enseñar, aleccionar o sentir a una sumisa es tan dura como mantener cierto equilibrio y constancia en el camino que hay que seguir. La historia de uno mismo se entiende desde el aprecio por los errores, numerosos aunque lo neguemos y sobre todo, por el resultado invisible de nuestros actos. Si dejamos a un lado el hecho de todo lo que podemos hacer con nuestras manos o cualquiera de los artilugios que podemos utilizar para nuestros fines, nos damos cuenta, mas tarde que pronto que es en los actos puramente simbólicos, donde realmente dejamos huella. Someter es relativamente fácil, ahora casi cualquiera puede hacerlo, “presas” incautas que se dejan lo atestiguan. Subyugar la mente y el cuerpo en todos sus sentidos desembocando en una paz inconmensurable es otro cantar.

Por el camino dejamos cadáveres. Unas…

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