Refugio de Amor (capitulo 4)

Hermandad de entrega y  dolor

Siempre fui una mujer celosa, como la mayoría de las mujeres lo son; en los celos que da el temor a perder lo que se ama.

El día que mi Amo recibió su diagnostico, yo tomé una decisión en la que no vacile un segundo siquiera,  y que hoy no me arrepiento de haber tomado.

Antes de mi, hubo una mujer que quiso a mi Amo casi tanto como yo, un ser humano bueno, noble, gentil y educado; una estadounidense que un día decidió cambiar su relación a distancia con el por una presencial. El en parte dolido, en parte contento por ella, le dio su libertad; pero ella volvió con el paso de los años, como suele volver cualquier ser humano en busca de lo que le hacia feliz cuando la elección actual ya no es tan buena como solía ser.

Pero no lo encontró solo, me encontró a mi a su lado, con casi 5 años de relación por entonces. El nunca me dio motivos para mis celos, pero yo lo era sin ellos, y sabia que ella volvía a buscarlo. Aun así, me porte como toda sumisa bien educada debe portarse, como cualquier aprendiz de kajira que se respete debe portarse, y ella respondió respetando la distancia que él marcó desde un inicio con ella, después de uno o dos tímidos intentos por ver si tenía alguna esperanza.

Siendo como soy, me habría reído si alguien me dice que yo haría lo que he hecho, ya que soy territorial y de carácter  fuerte. Pero ese día aciago, cuando el mundo de los dos se tambaleó, yo la busqué  en la web para avisarle que el estaba enfermo, y ella me dijo: “sabia que tenia que ser algo malo para que tu te pusieras en contacto conmigo” Y hemos sido una para la otra, no amigas en realidad, hemos sido compañeras de una senda oscura y amedrentadora. En su nulo español y mi mal ingles hemos compartido el dolor de temer por la vida del mismo hombre, dolor nacido del mismo amor que ambas sentimos, yo desde mi posición de sumisa y pareja de mi Amo y ella desde su posición de devota del hombre que un día fue su pareja.

En el BDSM es muy difícil lograr una situación así, sincera y nacida del corazón, porque nos gana el ser humano que hemos sido toda la vida; pero cuando se ama de verdad a alguien, cuando lo mas importante es que siga en este mundo, pasamos de sentirnos dueñas de alguien, para ser la persona que es feliz por su existencia, que es feliz por su felicidad y  que pone sin pensar, sin motivos ulteriores, al ser al que se pertenece, y sobre todo que se ama, por encima de cualquier acto egoísta – en el sentido mas sano de la palabra- .

Esto ha sido parte de mi aprendizaje, y hoy lo agradezco porque me puso en el camino a una mujer que es merecedora de esas cuadras de hermanas en sumisión que todos los polígamos sueñan con tener, pero que hasta hoy yo no he conocido ni de oídas. Lo mas que he visto es tolerancia. Ella no es su sumisa, pero lo ama, lo se yo, lo sabe ella y lo sabe el; y eso no me ha hecho sentir amenazada porque ella no ha intentado cruzar limites,  y el  me ha mostrado amor a cubetadas,  y yo estoy tan agradecida por que vive y tiene esperanzas de vida larga aun, que todo se me hace poco a cambio de su existencia.

Si hoy el quisiera una sumisa mas, y fuera ella, yo no dudaría en decir que si, porque hoy por hoy, lo único que quiero es que el viva a plenitud, y eso es lo que me hace feliz a mi. Este nuevo aprendizaje, es lo que leí por años en las enseñanzas del Señor ElFaro, es la D/s a que siempre aspiré, y que pensé que moriría sin sentir.

Mi Dueño dice que lo que hice lo hice porque soy un ser de luz, yo digo que lo hice porque ella lo merece, y el también, y yo solo seguí mi conciencia. Pero no dejo de decir que para merecer una entrega así hay que merecerla, y si el me hiciera a un lado o dejado en segundo termino por alguien mas, entonces no seria digno de esto que ahora siento. Se necesitan tres buenas personas para vivir sintiendo y/o viviendo esto.

Y a mi memoria viene el ejemplo de una sumisa que me enseño con su ejemplo a ser una sumisa desde lo mas hondo: Carat de Zocco, para quien el Amo está antes que  sí misma.Solo quien vive así de corazón, sabe cuanto se da y cuanto se necesita para ser y estar así.

No sentir celos, esa manera de ser que  jamas pensé llegar a vivir, es algo novedoso y lo estoy disfrutando enormemente.

Hemos reído juntas estas semanas, hemos llorado ambas, nos hemos dado aliento, hemos contado los minutos  y desgranado cuencas de rosario pidiendo por la vida y la salud de un buen hombre; hemos sido compañeras de dolor y de agradecimiento.

Será porque ambas amamos a un hombre bueno, que merece ese amor, y la única diferencia, es que yo me quedé en la virtualidad, a cambio de tenerlo a el.

Un día un psiquiatra me diagnosticará sin duda.

Gracias por leerme

OBEDIENCIA GOREANA BN

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