Estados alterados de consciencia en el BDSM

Navegando, como siempre, ayer me tope con un articulo que me parecio excelente; porque aclara muy bien la situacion de las sustancias quimicas que se involucran en la practica del Sadomasoquismo. Y las aportaciones las hace alguien que es conocedor de la Neurociencia.

Hermes Solenzol es un ” un neurocientífico especializado en el campo del dolor y experto en BDSM y relaciones alternativas” segun lo cita Sonia Encinas en la Revista virtual Malicieux Magazine.

Confieso que tengo debilidad por los aportes que hacen al BDSM los especialistas en el Campo de las Ciencias de la Salud y demas agregados, como buena ex estudiante de Medicina que soy; y este me ha llenad de satisfaccion leerlo. Un solo articulo lei hace tiempo respecto de de las sustancias quimicas que se involucran en la practica del BDSM y confieso que este me aclara bastantes cosas.

Un placer compartirlo, como ex estudiante de Medicina y como sumisa.

Estados alterados de consciencia en el BDSM

Este artículo fue publicado primero en Cuadernos BDSM, junio de 2014

Uno de los aspectos más fascinantes del BDSM es su capacidad de inducir estados alterados de consciencia. Últimamente esto está generando considerable atención en foros de la comunidad BDSM como FetLife.com, pero desgraciadamente se ha traducido en una serie de mitos pseudociéntificos y técnicas dudosas para inducir liberación de endorfinas y hacer llegar a la sumisa o al sumiso al ansiado “sub-space”, el espacio de sumisión. En este artículo quiero aprovechar mi doble experiencia como practicante del BDSM y científico que investiga los mecanismos de dolor en el cerebro para intentar arrojar algo de luz sobre esta confusión. Debo empezar por advertir que no existe prácticamente ninguna investigación científica sobre los fenómenos neuroquímicos que se producen en las sesiones sadomasoquistas. Además, existen buenas razones para pensar que estos fenómenos se alejan bastante de las respuestas ordinarias al dolor, por lo que mucho de lo que voy a decir aquí es altamente especulativo. Sin embargo, aunque por el momento no estemos en condiciones de decir lo que pasa en el cerebro durante una sesión, sí que podemos usar la evidencia científica para descartar algunos de los mitos existentes y sentar las bases para una investigación seria.

¿Qué es un estado alterado de consciencia? La consciencia es la facultad mental por la que nos damos cuenta de todo lo que pasa, tanto en el mundo exterior como en el interior de nuestra mente. Nuestra consciencia fluye como el río de experiencias que forma el transcurrir de nuestra vida. Desde nuestro punto de vista, nuestra consciencia lo es todo, ya que da forma y colorea los acontecimientos que jalonan nuestro vivir cotidiano. La realidad que percibimos se ve alterada por el filtro de nuestra consciencia: desaparece cuando dormimos y adquiere un relieve excepcional en determinadas situaciones de peligro en las que nuestro cerebro se vuelve más alerta al mundo circundante. La calidad de nuestra consciencia determina en gran medida nuestra capacidad para ser feliz.

Esto se debe a que la consciencia se ve deformada por nuestro estado emocional, que puede llegar a hacer que el mundo que nos rodea se nos antoje un infierno o un paraíso. Desde el principio de nuestra especie, los seres humanos hemos buscado alterar nuestra consciencia consumiendo determinadas drogas o a través de determinadas experiencias extremas. El BDSM entraría en el ámbito de lo segundo. Por supuesto, no toda actividad BDSM va a producir un estado alterado de consciencia, pero las que lo hacen son las que nos dejarán una huella inolvidable… Que puede ser buena o mala, ya que un estado alterado de consciencia puede generar una enorme cantidad de sufrimiento de la misma manera en que puede llevarnos a un estado de extática felicidad.

A continuación voy a proponer una clasificación de estados alterados de consciencia que se pueden producir en una sesión BDSM, basándome en mi propia experiencia, en discusiones con otros practicantes del BDSM y en mis conocimientos de neurociencia.

• Liberación de endorfinas. Las endorfinas son una familia de cerca de 40 neuropéptidos que son capaces de activar a los mismos receptores donde actúan drogas opiáceas como la morfina. Existen cuatro receptores de opiáceos: el mu, el delta, el kappa y el de nociceptina/orfanina. Los tres primeros disminuyen el dolor (analgesia), mientras que el cuarto lo aumenta. Además de su efecto analgésico, los receptores mu y delta producen una sensación de bienestar o euforia, mientras que los receptores kappa producen un profundo malestar emocional llamado disforia. Las endorfinas se liberan a la sangre desde la glándula pituitaria; sin embargo esto no produce estados alterados de consciencia, ya que las endorfinas presentes en la sangre no pueden atravesar la barrera hemato-encefálica para actuar sobre el cerebro. Por lo tanto, son las endorfinas liberadas por determinadas neuronas en el propio cerebro y en la médula espinal las que son capaces de alterar la consciencia. Hay que tener en cuenta además que las endorfinas se liberan independientemente en distintas áreas del cerebro, por lo que no existe un estado generalizado de “liberación de endorfinas” sino múltiples estados dependiendo de dónde se hayan liberado estos neuropéptidos. De todas formas, se puede decir que la liberación de endorfinas durante una sesión BDSM produce disminución del dolor y un estado de euforia mezclado con una sensación de calma, relajación e incluso sueño. La sumisa vuelve la atención hacia adentro, desconectando con lo que la rodea y entrando en un mundo de fantasía. La liberación de endorfinas se puede inducir administrando dolor en intensidades paulatinamente crecientes en un ambiente de amparo emocional en la que el sumiso pueda absorber sensaciones sin tener que dar una respuesta a ellas. Se puede comprobar que se han liberado endorfinas por la presencia de una disminución del ritmo cardíaco.

• Liberación de nor-adrenalina. La nor-adrenalina o nor-epinefrina es un neurotransmisor que, como las endorfinas, se libera en las vías nerviosas que controlan el dolor y produce analgesia. De hecho, me consta muchas de los estados de insensibilidad al dolor que se producen en sesiones sadomasoquistas y que se atribuyen a las endorfinas son mediados en realidad por la nor-adrenalina. Como en el caso de las endorfinas, no se debe confundir la liberación de adrenalina en la sangre, que no afecta al cerebro, con la liberación de nor-adrenalina en determinadas vías nerviosas en el cerebro, aunque a menudo ambas cosas ocurren al mismo tiempo. El dolor, cuando va unido al miedo y al estrés en una situación que demanda una reacción de la sumisa, es lo que libera la nor-adrenalina. La liberación de nor-adrenalina y de endorfinas se oponen mutuamente, por lo que no se producen al mismo tiempo. Sin embargo, puede ocurrir que en una sesión el sumiso alterne entre estados de liberación de adrenalina y de liberación de endorfinas. Aunque ambos estados suponen una disminución del dolor, en otras cosas no se parecen en nada. La nor-adrenalina lleva a un estado de mayor alerta a los estímulos externos, que parecen aumentar de intensidad y brillantez. La sumisa grita, se mueve, reacciona. Su ritmo cardíaco se acelera. No obstante, este estado puede ser tan eufórico y placentero como el de liberación de endorfinas.

• Espacio de sumisión (“sub-space”). El término inglés “sub-space” se suele utilizar de forma indiferenciada para referirse a los estados alterados de consciencia descritos más arriba. Sin embargo, la liberación de endorfinas y de adrenalina se suele inducir por dolor y por lo tanto corresponden a la práctica del sadomasoquismo, mientras que el espacio de sumisión propiamente dicho corresponde a la práctica de la Dominación-sumisión (D/S) y no requiere la administración de dolor. Entiendo el espacio de sumisión como un estado mental en el que la atención de la sumisa se concentra completamente en el Dominante y en los sentimientos de entrega y obediencia que él evoca. Desde el punto de vista de la neurociencia, cabe pensar que el espacio de sumisión es producido por la liberación de oxitocina en el cerebro, una “hormona social” que produce confianza y vinculación afectiva. También puede involucrar la liberación de dopamina en la llamada “vía del placer” que termina en el núcleo accumbens, el lugar donde actúan muchas drogas que producen adicción. La serotonina, un neurotransmisor de efectos muy complejos, también puede mediar este estado de calma rendición. De todas formas, al contrario que la liberación de endorfinas y nor-adrenalina, el espacio de sumisión no es una simple respuesta refleja, sino un estado emocional en el que se entra en gran medida a voluntad y que admite muchas variantes y gradaciones. Estados de espacio de sumisión profundos suelen requerir un largo periodo de entrenamiento, toma de confianza y vinculación afectiva con el/la Dominante.

• Espacio de Dominación (“Top-space”). Aunque se suele hablar poco de este estado, cabe pensar que es tan importante para el Dominante como el espacio de sumisión lo es para la sumisa. Es sabido que un buen Dominante es el que es capaz de “leer” las reacciones físicas de la sumisa para deducir de ellas su estado mental. Tanto el “Top” de una sesión sadomasoquista como el Dominante en una relación D/s deben enfocar toda su atención en la persona con la que hacen la sesión, sintiendo empatía y elevando al máximo la vinculación emocional con ella. En este sentido, el espacio de Dominación debe tener muchos puntos en común con el espacio de sumisión y desde luego es igualmente satisfactorio. Quizás junto a la liberación de oxitocina se produce liberación de vasopresina, la otra “hormona social” que además induce sentimientos de posesión y territorialidad y predomina en los machos. En sesiones sadomasoquistas en las que el “Top” administra dolor intenso al “bottom” debe de producirse una importante liberación de nor-adrenalina por empatía, lo que reforzaría la concentración y el control que ejerce el “Top” en la sesión.

• Bajón de sumisión (“sub drop”). Muchas sumisas se quejan de que, después de una intensa sesión BDSM en la que han llegado a un estado alterado de consciencia, entran en una fase de baja energía, apatía y disforia cercana a la depresión. Es posible que esto se deba a un efecto de péndulo que compensa la libración de neurotransmisores de efectos eufóricos durante la sesión. Sin embargo, el “bajón de sumisión” debe tener explicaciones más complejas, pues cuando lo examinamos con detenimiento observamos que dista mucho de ser uniforme. En primer lugar, algunas personas nunca lo experimentan mientras que llega a ser muy fuerte en otras. En segundo lugar, parece haber al menos dos tipos de bajones, uno que se experimenta inmediatamente al finalizar la sesión y que se puede tratar con cuidados posteriores (“aftercare”) por parte del Dominante, y otro que se nota uno, dos o tres días después de la sesión y que puede llegar a durar varios días. Creo que es importante no aceptar automáticamente al “bajón de sumisión” como algo normal, sino investigar si la sesión ha revuelto determinados contenidos emocionales del pasado que deben ser examinados por el sumiso. Por otra parte, usando los parámetros que he dado más arriba, cada sumisa debe considerar si la sesión ha supuesto liberación de endorfinas, de nor-adrenalina o espacio de sumisión, y cómo varía el bajón de sumisión con cada una de estas cosas.

Quiero acabar con una idea que me parece importante. No deberíamos tratar a los estados alterados de consciencia que se producen en las sesión de BDSM de forma frívola, como si se trataran de una droga más. Si así fuera, quizás sería más conveniente consumir drogas en vez de sufrir todo ese trabajoso proceso. Yo creo que los estados alterados de consciencia en el BDSM son valiosos en función del contexto en el que se dan: el de una profunda relación personal entre las personas que participan en la sesión. No se trata, por lo tanto, de si liberamos un neurotransmisor u otro, sino del significado profundo que la sesión ha aportado a nuestra vida… Quizás ha supuesto una catarsis, el afloramiento de problemas psicológicos que llevaban largo tiempo enquistados en nuestra mente y de los que la sesión nos ha liberado. Quizás hemos descubierto una parte de nosotros mismos que desconocíamos hasta ahora. Cada vez somos más los que entendemos el BDSM como algo espiritual, como un proceso de autodescubrimiento y transformación personal que contribuye a enriquecer nuestra vida y a hacernos más felices.
Publicado por Hermes Solenzol

FUENTE:  http://sexocienciaespiritu.blogspot.mx/…/estados-alterados-…

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